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Lecciones de Sol: La Curiosidad

Volvemos de las vacaciones con fuerzas renovadas y con muchos proyectos en mente, que muy pronto os contaremos. Por el momento, os contamos otra de las lecciones de nuestra pequeña Sol y la reflexión que nos deja.

Seguir el ritmo de Sol es agotador. Es pura energía concentrada, un no parar. Durante este verano nos hemos preguntado cuál es el secreto que le da fuerza inaudita para tal actividad. Como parte de la respuesta, destaca su incombustible curiosidad. Esa curiosidad propia de los niñxs, curiosidad por cualquier cosa, por insignificante que parezca.

Imaginaos. Ha visto, tocado, olido todas las cosas que ahora conoce... por primera vez en su vida. Y no deja de seguir descubriendo. Para nosotrxs en ocasiones es cansado, puesto que abre armarios, puertas, observa como caen las cosas, cómo se rompen, y disfruta del placer de ordenar y desordenar, de encender luces, de abrir grifos, de probar todo lo que cuelga de los matorrales, etc. Pero, atendiendo siempre a evitar los peligros, tratamos de alentarla a seguir siendo curiosa porque, aunque a veces sea una tarea agotadora, aprender con Sol de su forma de conocer nos ha hecho retomar esa curiosidad por las cosas, tanto por las nuevas, como por las ya conocidas. Se trata de descubrir y redescubrir diferentes formas de sentir la Naturaleza.

¿Cuándo dejamos de sentir la curiosidad que sentíamos cuando eramos niñxs? ¿Quizá cuándo escuelas, medios de comunicación o políticos nos indicaron, o nos exigieron, qué era lo que debíamos aprender? ¿Quizá cuando nos metimos en nuestras rutinas y zonas de confort, olvidándonos de todo lo que aún estaba por conocer? Sol nos enseña cada día que recuperar la curiosidad es sano, y que debemos trabajar para alentarla, tanto en nosotrxs como en lxs demás. Alentar la curiosidad no es posible imponiendo formas de ver la vida, sino participando y empatizando con la forma particular de verla de cada persona.

¿Recuerdas el momento en el que sentiste algo por primera vez? Hay muchas cosas que aún no conoces, así que no dejes de ser curiosx, investiga, siente y déjate llevar por una nueva forma de percibir el mundo. Y si tienes dudas de cómo hacerlo, aprende de los niñxs. 



Entradas relacionadas (Lecciones de Sol): Disfrutar del caminoImposible no hay nada.

Lecciones de Sol: Imposible no hay nada

Ahora nuestra pequeña Sol ya anda y corretea por toda la casa. Pero cuando tenía 7 meses, todavía estaba muy lejos de andar. Exactamente fue a esta edad cuando empezó a gatear.

Desde que empezó los gateos, pronto ya se encaramaba a muebles y mesitas para, apoyándose con las manos, poder investigar lo que había sobre ellas. Tuvo que pasar medio año para que Sol diera sus primeros pasos y se mantuviera en posición erguida sin necesidad de apoyos.

Pero volviendo a la época del gateo, sobre los 8 meses, fue cuando Sol nos regaló una bonita lección. Encaramada a una mesita, consiguió un teléfono móvil que por allí asomaba. Lo observó con atención, de forma que para ella nada existía en el mundo aparte de aquel teléfono. Tanto fue así, que decidió cogerlo con las dos manos. Cuando la vimos, pensamos que se iría al suelo, pero eso no sucedió. Se mantuvo unos segundos en esa posición como si fuera lo más normal del mundo, y ya luego, apoyó las manos. Ella no sabía que no tenía edad para mantenerse en posición erguida y que tardaría medio año más en poder hacerlo. Pero en ese momento, lo hizo. Nos recordó a algo que leímos algún día en algún lugar:

"Como no sabían que era imposible, lo hicieron"


Lecciones de Sol: Disfrutar del camino

Con esta entrada iniciamos una serie en la que se narrarán las lecciones que la pequeña de la casa de "elviento", de nombre Sol, y de quince meses de edad, nos da de vez en cuando.

Y es que, aparte de lo mucho o poco que le podamos enseñar, día a día ella también nos enseña y nos muestra que todxs somos maestros y alumnos al mismo tiempo, sin importar edad.

Sucedió hace ya meses, pero aún no lo olvidamos. Estábamos mudándonos de Madrid a Guadalajara, y en ese momento, plena mudanza, la casa estaba llena de cajas. Para entretener a Sol, introdujimos un muñeco en una caja, y ella se lanzó a cogerlo. Era una difícil tarea, pues apenas llegaba hasta el borde. Pero lo intentó, echándose sobre la caja y alargando sus bracitos al máximo. ¡Casi se cae dentro! Después de estirarse, mover la caja, y acabar finalmente volcándola, consiguió su tesoro:  lo había logrado, el muñeco estaba en sus manos después de un gran esfuerzo.

¿Y qué hizo acto seguido? ¡Volver a meterlo en la caja sin haber jugado con él! Y dispuesta a empezar de nuevo el reto de alcanzar el muñeco.

La lección que nos dio fue la sorpresa al saber que el tesoro no era el muñeco, sino el camino que le llevaba hasta él. Y si esta lección se lleva a la vida, que cada cual saque sus conclusiones...

Sol buscando muñecos, esta vez en la lavadora