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Crónica del primer Encuentro de Terapias y Cuidados

El pasado 13 de junio celebramos en nuestro hogar el primer Encuentro de Terapias y Cuidados de "elviento". El encuentro consistía en un intercambio en el que se ofrecían y recibían terapias y talleres. Bajo esa premisa y en el entorno de nuestro hogar, prometía ser especial. Pues superó las expectativas: fue mágico.

Desde "elviento", Blanca ofreció un taller de Liberación Interior. Una buena forma de empezar la jornada, relajarse, quitarse tensiones y preparar cuerpo y espíritu para pasar un día precioso en compañía de amigxs.



Mª Antonia nos ofreció un taller de Introducción al Zen en el que nos adentramos en el arte de la meditación, tanto en la teoría como, sobre todo, en la práctica. Descubrimos la importancia de relajar la mente y dejar salir emociones, de adentrarnos en el territorio más inexplorado de nuestro cerebro y de nuestro corazón.

Nuria nos habló del libro "Las Diosas de cada mujer", de Jean Shinoda Bolen, de lo que había supuesto para ella y de lo que podíamos encontrar en él. Y nos ofreció un taller basado en el libro, en el que indagamos y descubrimos las diferentes diosas que habitan en nosotras. Todxs salimos con ganas de leer el libro y de indagar en nuestro interior en busca de nuestras diosas.

Andrea y Alejandro nos guiaron a través de un taller de teatro espontáneo, en el que reímos y gritamos, representando ira, tristeza, alegría y amistad, además de crear historias y vivirlas en nuestras carnes. Gente que nunca había hecho teatro sacó la espontaneidad gracias a un trabajo previo y a los "directores" del taller. Si quieres conocer más sobre el teatro espontáneo o apuntarte a un taller que se ofrecerá en Madrid, conoce  la Asociación Pasos pinchando aquí.



María nos relajó con su terapia de relajación con esencias florales, en la que nos adentramos en el poder de las flores para recuperar nuestra armonía.

Tono ofreció masajes en los que utilizó movilizaciones fasciales, terapia craneo-sacral y el arte que guía sus manos a través de nuestro cuerpo. Si quieres recibir alguna de estas terapias de Tono, pregúntanos.

Todo esto, unido a las cerezas cogidas del árbol, la comida compartida, el frescor del estanque y el calor de grupo que se creó, hizo de este encuentro una oportunidad más para darnos cuenta de lo que somos capaces de hacer cada unx, y de la magia que se crea cuando lo ponemos en común.

Gracias a todxs los que nos acompañasteis, por las fotos, la comida, los talleres, las terapias, las risas y la calidez de vuestra compañía.






Elogio de la lentitud

Atención, si vas a leer este artículo deprisa, es mejor que no lo hagas, ¡estarás perdiendo el valioso tiempo del que dispones! Si en cambio, quieres y puedes leerlo despacio, ya estarás practicando lo que se dice en él, así que disfruta del camino.


Hace poco llegó a nuestras manos un libro que se llama "Elogio de la lentitud", que os recomendamos. Está escrito por un periodista llamado Carl Honore. En la introducción cuenta como un día leyó que existían "cuentos express" para contar a los niñxs. Se trataba de los cuentos clásicos, pero en una versión reducida que permitía tardar menos en contarlos. Él, que vivía una vida acelerada propia de los tiempos que corren, le pareció una gran idea, para no perder tanto tiempo en contar los cuentos a sus hijos, pero seguidamente se percató de a qué punto había llegado y fue eso precisamente lo que le hizo despertar y observar que estaba "enfermo de velocidad". Fue aquí cuando decidió escribir este libro, que indaga sobre el movimiento slow explorándolo desde muchos ámbitos: la comida, la mente, el sexo, etc.

Y a nosotrxs, que veníamos desde hace tiempo reflexionando sobre la lentitud, nos despertó las ganas de escribir una entrada sobre ello.

La epidemia de la velocidad

Vivimos en un mundo acelerado, donde llegar el primero, premura o rapidez son acepciones aceptadas como "buenas", mientras que "ser lento" o "lentitud" se observan como negativas. Esto es una enfermedad del estilo de vida de la sociedad occidental de las últimas decadas. Si se pudiera hacer un recuento de las enfermedades y muertes causadas directa o indirectamente por la velocidad: stress, accidentes de tráfico, problemas de ansiedad, infartos, problemas de alimentación, etc. estaríamos ante una de las mayores epidemias de la historia de la humanidad. La epidemia de la velocidad.

Parece que antes se tenía más tiempo libre disponible. No parece muy lógico que ahora, en una sociedad donde los avances tecnológicos hacen que todo sea más eficiente, que todo se pueda hacer de forma más rápida, dispongamos cada vez de menos tiempo para descansar o para estar con la gente que más nos importa. Se trata de un fenómeno que llamaremos el fenómeno de la maleta grande, y es que, sea como sea el tamaño de la maleta que nos llevamos a un viaje, siempre acabamos llenándola. Del mismo modo que sucede con la maleta parece que, cuanto más eficientes somos para hacer las cosas, más cosas hacemos. Pero en otras culturas, en otros paradigmas sociales, en otros tiempos, no era así, no llenaban su maleta, sino que aprovechaban el espacio vacío para viajar más ligeros. ¿Qué ha pasado? Los conceptos de los que nos impregnan en nuestra cultura: productividad, triunfar, competitividad... tienen mucho que ver en esa tendencia creciente hacia la velocidad, que nos lleva a una carrera desenfrenada que sólo conduce a un final: el final de nuestra salud, de nuestro bienestar y, en definitiva, de nuestra felicidad.



Los gustos de nuestro cuerpo

Para salir del camino sin retorno al que nos lleva la velocidad, necesitamos cambiar de actitud. Una actitud lenta le sentará mejor a nuestro cuerpo, y a continuación veremos por qué.

A nuestro cuerpo no le gustan los cambios bruscos. Es por ello que en los cambios bruscos de temperatura, se multiplican los achaques. Los cambios repentinos nos producen estrés y rechazo. Pero es importante e imprescindible el cambio, para poder mejorar, para poder tomar las riendas de nuestra vida. Entonces lo que necesita nuestro cuerpo son cambios graduales, y  además necesita descanso para poder asimilar estos cambios.  Por verlo con un ejemplo, con el deporte, el mejor entrenamiento es progresar lentamente y tomar descansos. Si eres de los que no suelen salir a correr, prueba a correr 7 días seguidos, y sentirás como tu cuerpo te pide a gritos parar, en forma de dolor. En cambio, si empiezas andando y gradualmente aumentas los kilómetros, además de aumentar tu tiempo de descanso, algún día podrás correr una maratón si es lo que te propones. Cuando corres, tu cuerpo se cansa, y cuando reposas es cuando asimilas el entrenamiento y mejoras la carrera.

Con el aprendizaje y la memoria sucede algo similar. Es durante el sueño cuando asimilas todo lo que has estudiado, aprendido o vivido el día antes. Seguramente te habrás fijado que si duermes poco, tienes más lápsus de memoria, ¿verdad? Otro ejemplo relacionado con la memoria es cuando estudias todo el temario "el día antes". Es la mejor manera para que se te olvide "el día después". Cuando no le das a tu cerebro la oportunidad de asimilar y asentar lo aprendido, lo olvidas más rápidamente.

El cuerpo tampoco funciona bien con la multi-tarea. Tenemos una enorme capacidad para fijar nuestra atención, necesaria para poder actuar en presencia de los millones de estímulos que reciben nuestros sentidos. Si fijamos nuestra atención en muchas tareas al mismo tiempo, lo único que haremos será disminuir nuestra atención sobre cada una de ellas, por lo que es seguro que empeorará la calidad de las mismas, y someteremos a nuestro cuerpo a un estrés adicional que le hará rechazar ese tipo de tareas, a veces en forma de enfermedad.

Hemos visto, en resumen, que al cuerpo humano no le gustan los cambios bruscos ni la multi-tarea, y que necesita descansar. ¿Qué solución le damos a esto? Realizar los cambios gradualmente, en lo posible hacer sólo una cosa cada vez y darnos tiempo para el descanso. En definitiva, una actitud lenta

La lentitud como camino

Lentitud es cambiar la forma de ver la vida. De "mirar de pasada" a "contemplar desde el interior".

Dejar espacios para no hacer nada. Concentrarte en ti mismx y meditar es, aunque nuestra cultura no lo reconozca como tal, la mejor forma de recuperar el tiempo perdido.

La fruta es más sana si madura lentamente en su árbol. La comida sabe mejor si se cocina a fuego lento. El sexo es mágico si es sin prisas.

¿Pero cómo practicar la lentitud, si vivimos inmersos en este mundo acelerado y competitivo? ¿Cuál es la clave?

Lo primero, y siguiendo con la lógica de este artículo, no esperes cambiar esto de la noche a la mañana, recuerda, los cambios bruscos no le gustan a tu cuerpo. Son cambios que tendrás que ir asimilando día a día, paso a paso, lentamente.

Lo segundo es darte cuenta de lo realmente importante. La amistad, el cuidado, el amor, el bienestar y la tranquilidad son importantes. No es tan importante tener miles de amigxs y tener que verlos a todxs, cumplir con todos los eventos familiares, tener la casa brillante y recogida, hacer muchos cursos y tener muchos títulos. Sí es importante estar con las personas que te importan dedicándoles el tiempo que haga falta para cuidarlos y darles amor. Es importante hacer de tu casa un entorno en el que te encuentres bien sin que se convierta en un lugar de esclavitud. Es importante aprender lo que te gusta y practicarlo, asimilarlo, produndizar en ello. Los títulos son papeles accesorios, pero lo importante es ser buenx en lo que ejerces, y disfrutar con ello.

Y la fórmula final es quitarte cosas, gradualmente, para dejar espacio a lo que sientes que es realmente importante.

¿Y todo esto, para qué? Si quieres más dinero, más éxito, más fama o más reconocimiento, date prisa. Pero si lo que quieres realmente es ser más feliz, decelera. La lentitud es el camino.




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Feliz Día Mundial de la Bicicleta (regalo para el alma)!!

Hoy, 19 de abril, es un gran día: el día mundial de la Bicicleta. Queremos darle un cálido homenaje con esta entrada.
Se ha escrito mucho sobre las ventajas medioambientales, de espacio, de ruido, de reducción del tráfico... Desde aquí queremos ofrecer nuestra visión "terapéutica" de este maravilloso invento, y cómo puede llegar a convertirse en un auténtico regalo para el alma.


La bicicleta como cambio de rumbo

Si habitualmente te mueves en coche o en transporte público por la ciudad, y estás pensando en probar la bicicleta, probablemente te asalten ciertos miedos: el peligro que suponen los coches, las cuestas, el calor, el frío, la incomodidad... Y los primeros días que salgas en bici, te asustarán los coches, sufrirás en las cuestas, te abrasarás, te helarás, será incómodo... Pero si sigues intentándolo, si lo metes en tu rutina, comprobarás por qué la gente que va en bici sonríe más. Los cambios son parte de la vida, así que hay que atreverse a cambiar, a experimentar. Puede que algún día lamentes no haberte atrevido. Si te cambias a la bici, no te arrepentirás. Como dijo Benedetti: No te salves.


El silencio

Pasamos los días expuestos a ruidos, música del ipod, música de la radio, televisión, coches. Ahora imagina una ciudad en la que sólo hubiera bicis (bien engrasadas). ¿No sientes el silencio? El bienestar que el silencio puede traer a tu cuerpo y a tu espíritu es incalculable. ¿Quieres contribuir a crear silencio? La bicicleta es tu herramienta.


El universo estará agradecido

En el universo todo está conectado. El Tao, la acupuntura, la astrología, el efecto mariposa... todos coinciden: tus acciones, tus pensamientos, tu vida, depende y se ve afectada por todo lo que te rodea. Piensa en los efectos de la Luna y del Sol, en lo que sientes cuando contemplas un paisaje, en lo que sufres cuando piensas en el sufrimiento de los demás y en lo que te alegras con sus alegrías. Todo está conectado.

Cuando vas en coche, vas cómodo en tu burbuja escuchando tu música, pero no olvides que estás contaminando, que estás ocupando un gran espacio y que desplazas una máquina enorme y peligrosa. No queremos decir que no montes en coche, sino sólo que seas consciente de su lado negativo y cómo afecta al mundo que compartimos tod@s.  La bicicleta no contamina, no hace ruido, ocupa menos espacio, apenas pesa en comparación con un coche. En general, es respetuosa con su entorno. Si vas en bicicleta, te sentirás bien, harás sentir bien a los demás y no afectarás negativamente a nadie ni a nada. Como mucho, harás que algún coche vaya más despacio. Bendita lentitud que tanto bien haría al mundo: el coche debería estarte agradecido. 

La Tierra, y todo el Universo conspiran para agradecer a l@s ciclistas lo que ést@s hacen por ell@s. Siente al pedalear el susurro de su agradecimiento.



La bicicleta zen

Cuando montas en bici, ya sea por la montaña como por la ciudad, todos tus sentidos funcionan a pleno rendimiento. En ciertos momentos, bajadas, rotondas, adelantamientos, sólo existe una cosa: tú y la bicicleta formando un conjunto. Los problemas se olvidan, estas centrad@, has entrado en estado Zen. 

Sólo tus manos ágiles cambiando, frenando, dirigiendo, y tus pies siguiendo el ritmo del camino, mientras tu mente se deja llevar. Cinco puntos de apoyo son los que unen tu cuerpo con la bicicleta; el resto, vuela libre. Si eres de los que responde con sonrisas a los pitos, de los que disfrutan del camino, de los que sienten la brisa en su cara en las bajadas y disfrutan del poder de sus piernas en las subidas, entonces eres un ciclista Zen. Si aún no lo has probado, te invitamos a que te muevas en bici dejando de lado el resto de tus pensamientos. Así descubrirás el secreto que sólo la comunidad ciclista conoce, el por qué de esa sonrisa.

Preparando esta entrada, encontramos un libro y una web que hablan sobre este concepto de la bicicleta. Os invitamos a descubrirlos: http://bici-zen.com/

Relaciones humanas

El ser humano es social, y necesita de los demás para nutrir su sociabilidad. Las relaciones humanas pueden ser mágicas, son la salsa de la vida, las necesitamos como necesitamos comer y respirar. La bicicleta fomenta las relaciones humanas. Ir en bici te expone al entorno, y te predispone a poder pararte, a poder conversar con otros ciclistas, a saludar, a sonreír. Hazlo, habla con ciclistas que se crucen en tu camino. Si nos lees desde Guadalajara, no te pierdas los primeros miércoles de cada mes, la Bicicrítica de Guadalajara. Allí podrás conocer a ciclistas zen y disfrutar del agradecimiento que el Universo os ofrece. Si nos lees desde otro lugar, infórmate de la masa crítica más cercana, ¡o crea una! ¿Cómo, que no sabes qué es una masa crítica? Mira en wikipedia

Momento místico en una masa crítica

Por no hablar del bienestar que supone para tu salud. Además de un medio de transporte, es un deporte cardiovascular suave, idóneo para tener el corazón y el cerebro a punto. 

No lo dudes, únete al grito silencioso del ciclismo activo. Tu mente, tu cuerpo y el Universo te lo agradecerán. 

Feliz día de la bici.

Esta entrada está dedicada a la Diosa Moratacleta y a su gente, que nos inspiraron en cada pedalada hacia una nueva vida