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La moneda social: cambios de realidad

Esta entrada tiene dos intenciones. Por un lado daros a conocer una experiencia colectiva de creación de una moneda social, y por otro lado, tomar esto como ejemplo de que si quieres, puedes cambiar tu realidad. Porque muchas veces te hablan de que se pueden cambiar las cosas, de que querer es poder, pero a veces te preguntas si son sólo palabras, ya que te faltan referentes o ejemplos. En su día te contamos nuestro ejemplo. Ahora en este artículo te contamos otro...

La Moneda Social de Guadalajara

Desde octubre de 2013 empezó a rodar una experiencia de creación colectiva de una moneda social y virtual que fue bautizada de una simpática forma: la Bellota. ¿Qué es una moneda social? Se trata de una herramienta que facilita el intercambio de bienes y servicios pero, a diferencia del euro, pone en su centro y en su razón de ser a las personas, y cualquier usuari@ de la comunidad de la Bellota tiene la misma voz sobre la construcción de la moneda.

Moneda social la Bellota

Fer, de "elviento", ha tenido la oportunidad de participar en la construcción de la moneda casi desde sus comienzos, por ello queríamos contároslo desde hace tiempo y por fin hemos encontrado el momento.

Esta moneda solidaria da acceso a muchos servicios y productos que, para algunas personas, no es posible debido a la escasez de euros. De hecho, el objetivo principal que se ha marcado con esta moneda es la de empoderar a estas personas, para que puedan cubrir sus necesidades valiéndose de las habilidades que el mercado del euro y las circunstancias les impide ejercer. Tras cinco meses de andadura, ya es posible intercambiar en "bellotas" servicios de cuidados, osteopatía, enfermería, acupuntura, mecánica de automóviles y bicicletas, además de productos como cestas de verduras ecológicas, miel, productos de cosmética, higiene, etc. y así hasta 115 ofertas a día de hoy.

Si quieres saber todo sobre cómo funciona esta experiencia  o quieres inscribirte, toda la información está en esta página.

Un ejemplo de cambio de realidad

Muchas veces echamos la culpa de lo que nos pasa a los demás, al exterior, al sistema, sin darnos cuenta de que nosotr@s formamos parte de ese sistema y que, por tanto, tenemos el poder para cambiarlo si no nos gusta (o al menos intentarlo).

Así sucede con nuestra realidad. No podemos evitar situaciones dolorosas y contratiempos, pero si elegimos ser parte de la solución y no del problema, descubriremos que podemos cambiar nuestra realidad. La moneda social La Bellota, como ejemplo de construcción humana, pretende cambiar una realidad actual: existe mucha gente con difícil acceso al euro, existe un mercado que pone las cosas más difíciles para ciertas personas (como mujeres, o personas de la tercera edad), hay desempleo pero mucho trabajo que hacer, ¿por qué no crear una moneda que cubra esas necesidades? Pues un grupo de personas entendió que ante esas carencias tenía que alzarse y ponerse manos a la obra. Y lo han conseguido, y siguen dándole forma.

Igual sucede con tus problemas, con tus malestares, con tus dolencias. Tendrás que descubrirlas, sentirlas, sufrirlas... pero en tus manos está el cambiarlas. Quizá la solución venga de fuera, pero no puedes esperar sufriendo a que ésta llegue. Ponte manos a la obra, porque el cambio de realidad está en tus manos. Una vez más te decimos por experiencia que: si quieres, puedes.

Cita de Gandhi

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Qué puedes hacer tú para cambiar el mundo

¿Sientes impotencia ante las injusticias que observas, o sufres, en el mundo? ¿Te gustaría hacer algo para cambiar las cosas, pero crees que todo está articulado para que no puedas hacer nada?

En el artículo egoísmo o cooperación: Niveles de relación con tu entorno vimos dos tipos de relaciones, una individualista y otra cooperativa. Este artículo describe un tercer tipo, al que llamaremos nivel de relación Universal. Se trata de una forma de relacionarse con el entorno que podrá ayudarnos en el largo camino del cambio que queremos en nuestro mundo. De los tres niveles de relación, este sería el más evolucionado y, al mismo tiempo, el más natural.

El mundo depende de nuestras manos


El más natural, porque los seres y acontecimientos de la Tierra lo ejercen día a día sin ser siquiera conscientes de ello, y el más evolucionado, porque nosotrxs, como humanxs, hemos desnaturalizado nuestro entorno y hemos perdido esta perspectiva fundamental, por lo que tendremos que alcanzar nuestras cotas más altas de conciencia para poder recuperar esta forma de relacionarnos.

El nivel de relación Universal parte de la premisa de que, usando las palabras de Joan Melé en su ponencia Dinero y Conciencia, "la Tierra es un organismo vivo y nosotrxs somos sus células". "La diferencia entre un mecanismo y un organismo es que en un mecanismo el Todo es la suma de las partes. En cambio, en un organismo cada parte es un reflejo del Todo. Esto supone que cada una de las células influencia en el Todo, y cada célula necesita de la totalidad para existir".

Relacionarte y actuar teniendo en cuesta esta premisa exige un fuerte trabajo personal e implica una enorme responsabilidad, pero merece la pena el esfuerzo, sin duda. Pero te preguntarás ¿Y cómo lo hago?

La clave está en la toma de conciencia. Tienes que interiorizar lo siguiente: tus acciones, afectan. Te afectan a ti, sin duda. Afectan a tu entorno, y no dudes que también afectan a tu medio ambiente y a personas que pueden estar muy lejos de donde tú estás.

El ejemplo más claro de esto que observamos hoy en día es el efecto y el poder que tenemos como consumidores. Cuando compras algo que ha dado la vuelta al mundo hasta llegar a la tienda y te sale más barato que algo que se ha producido al lado de tu casa, ¿no crees que algo raro está pasando? Eso que llega a tus manos podría estar fabricado por trabajadores con derechos laborales escasos o prácticamente inexistentes. Comprarlo puede estar fomentando que la situación de esos trabajadores siga así. Está, sin duda, dando lugar a grandes cantidades de CO2 en su transporte, luego al comprarlo, estás contaminando. Al comprarlo, puedes estar perjudicando a trabajadores que pueden ser tus vecinxs y que debido a que tienen mejores derechos laborales no encuentran más margen para bajar el coste. Estos trabajadores podrán ver reducidos sus derechos laborales, por los que sus padres, madres y abuelxs tanto lucharon, o podrían ver como su empleo desaparece. Recuerda: tus acciones afectan.

Con esto no queremos hacerte sentir mal cada vez que hagas algo que puede afectar. Este mundo globalizado está lleno de contradicciones y prácticamente todxs caemos todos los días en ellas. Tampoco pretendemos que cada acción te plantee un dilema ético y acabes paralizadx.

Lo importante y clave es saber, tomar conciencia, de que en nuestras manos está el cambio, que tenemos el poder ya que somos el reflejo del organismo vivo que es la Tierra. Una vez que somos conscientes de esto (y esto implica un trabajo personal muy importante), empezaremos a fluir y a actuar en consonancia con nuestra naturaleza. 

Para profundizar en esta toma de conciencia, tenemos que realizar un trabajo personal de perdón, de superación de egos, de darnos cuenta de la trampa de creencias limitantes, ideologías y dogmatismos, y de actuar conforme a lo que creemos, pero buscando lo que creemos en lo más profundo de nuestro Ser y no en lo que nos digan que tenemos que creer. Liberarnos de todo esto y darnos cuenta de que todo está interconectado. Según prosperemos en este trabajo personal, seremos más coherentes poco a poco con cómo actuamos. Será aquí cuando empezaremos a ser el cambio que la Tierra necesita.



Si te interesa el tema de qué puedes hacer con tu consumo, quizá te interese este artículo: Diez cosas que puedes hacer para reducir el abismo entre ricos y pobres

¿Crees que es posible alcanzar este nivel de relación Universal? ¿No crees que merece la pena, al menos, intentarlo?


¿Y tú qué crees?

¿Qué es una creencia? ¿Para qué nos sirve? ¿Cómo podemos adaptarla a nuestras necesidades? Vamos a tratar de abordar estas preguntas de forma breve en esta entrada.



Una creencia se puede ver como un razonamiento que nos explica o nos describe cómo debemos sentir, pensar o actuar acerca de una realidad determinada. La creencia en una determinada religión ha marcado la actuación de muchas personas que creen en esa religión, por ejemplo, cumplir los mandamientos para ganarse el cielo ha sido un camino clásico de la religión católica. Pero las creencias afectan a todos nuestros ámbitos, no sólo a los religiosos. Si creo que tengo que conseguir un título universitario para poder tener trabajo, estudiaré durante años para conseguirlo, si creo que mi camino es ascender en la empresa, dedicaré tiempo y esfuerzo para lograrlo.

Las creencias son necesarias. Nos sirven para ubicarnos en nuestra vida, para poder tomar decisiones, y así poder actuar en consecuencia. Nuestras creencias muchas veces dan lugar a razonamientos automatizados. Por ejemplo, cada vez que voy a la compra, no tengo que recordar todos los argumentos que tenía para no comprar demasiados plásticos, sino que la creencia de que es importante cuidar el medioambiente, me guía y me evita tener que replantearme todo el razonamiento ecologista de base. De esta forma, actúo de forma más eficaz.

En principio, vemos que las creencias tienen su importancia y utilidad, pero ¿cuál es el riesgo al que nos exponen? La excesiva rigidez y dificultad para adaptarse a las necesidades reales, teniendo en cuenta que la vida es un cambio continuo.

Mucha gente puede pensar que las personas que cambian de opinión (varian su sistema de creencias), tienen poca personalidad. Sin embargo, proponemos una nueva lectura de este hecho: aquellas personas que, tras una reflexión o una experiencia, son capaces de cambiar sus creencias y actuar acorde con su nueva visión, su nueva realidad, muestran madurez y honestidad con ellxs mismxs y con su entorno. Se están abriendo a aprender y a conocer el mundo, teniendo en cuenta que tenemos limitaciones que nos impiden poseer toda "La Verdad" o, más bien, aceptando que hay múltiples verdades, tantas como creencias, tantas como personas.

Ahora tenemos que reflexionar y preguntarnos, ¿cuáles son nuestras creencias?, ¿sómos flexibles en nuestro sistema de creencias?, ¿están adaptadas a nuestras necesidades y deseos o, por el contrario, alimentan nuestros miedos y en consecuencia nos limitan, en lugar de ayudarnos?

Viviendo en una burbuja

¿Crees que lo que piensas es "la verdad"? ¿Que sólo hay una única verdad?

¿Te has fijado que lo que percibes, tu verdad, tiene mucho que ver con tus intereses?


Por delante de nuestros sentidos pasan multitud de estímulos, y ningún ser humano es capaz de asimilar conscientemente tantísima información, por lo que nuestro cerebro es selectivo y sólo permite que llegue a nuestra conciencia la información necesaria. Esta información responde, entre otros factores, a nuestros intereses, fenómeno que se conoce como percepción selectiva. Por ejemplo, si estás interesado en un concierto de tu grupo favorito, seguro que serás de l@s primer@s en ver un cartel de ese grupo.

Poco a poco, tus intereses y necesidades van modelando tu realidad y tienes la sensación de que "todo lo que pasa en el mundo, tiene que ver con tus preocupaciones". Acabas viviendo en una burbuja de información, que es tu realidad. 

Acorde con esta realidad, se van asimilando unas creencias, es decir una serie de "argumentos vitales" que nos ayudan a interpretar y a comportarnos en nuestro día a día.

Por lo tanto, tu visión está formada por tu “realidad” y tu "sistema de creencias". Este sistema es necesario, porque te permite actuar. Las personas necesitamos de un sistema de creencias para poder avanzar. Pero es peligroso hacer de esta necesidad un dogma, es peligroso aferrarte a esa realidad olvidándote que lo mismo que te pasa a ti, le está pasando a los demás. Hay otras realidades, tantas como personas. Muchas personas viven encerradas en sus principios, sin ver lo que hay fuera. Permítete mirar  fuera de tu burbuja y contemplar que hay otras verdades, otros sistemas de creencias, otras formas de pensar. Con sólo ese esfuerzo, habrás crecido. Y no te quedes sólo en conocer las otras verdades, sino haz otro esfuerzo más por intentar ponerte en el lugar del otro, comprender lo que siente  y, de esta forma, respetar, tolerar o, ¿por qué no? Tomar parte de su realidad para enriquecer la tuya.

La verdad y la vida son como un gran puzzle compuesto por millones de piezas. Cada pieza es una realidad distinta, una por cada persona. Cada realidad tiene su sitio, pero tenemos que esforzarnos porque las piezas encajen. En nuestras manos está el que podamos formar una hermosa verdad compuesta de millones de visiones distintas.


Esta es una reflexión más sobre la realidad, una visión particular, ¿Cuál es la tuya?